viernes, 17 de noviembre de 2006

La soja como opción al petróleo

Frente a la creciente demanda de combustibles fósiles, aparecen como opción los biocombustibles originados en aceites vegetales. Argentina es uno de los grandes productores de aceites a nivel mundial y ya está exportando biodiesel.

Argentina es junto a Brasil uno de los grandes consumidores de petróleo y gas de la región. Con la caída constante en la producción local y el aumento del precio a nivel internacional, deberían surgir alternativas más baratas y renovables. Es por eso que en la recientemente promulgada Ley de Biocombustibles, la 26.093, se exige que para enero de 2010, todos los combustibles líquidos en el país deberán tener por lo menos un 5% de biocombustible.

El biodiesel es el combustible renovable que tiene el mayor potencial de desarrollo en el país. Se puede usar puro o mezclado con gasoil en cualquier proporción, en cualquier motor diesel. Es un ester (similar al vinagre) que puede ser obtenido de diferentes tipos de aceites o grasas animales o vegetales: como soja, colza o palmera.

La otra opción importante es la del etanol, mucho mas desarrollada en Brasil. Éste se obtiene de la fermentación de caña de azúcar, remolacha, maíz, papa, madera u otros residuos agrícolas. Brasil es el primer productor a nivel mundial de etanol y desde 1980 viene desarrollando esta industria. Desde 2003 están a la venta autos con motores flexibles, que usan tanto nafta como etanol.

Cabe aclarar que no siempre una alternativa al petróleo sea más limpia o mas beneficiosa. Todo tiene sus puntos en contra. El biodiesel surge de aceites vegetales en su mayoría, lo que ha causado la deforestación de algunas zonas para plantar soja, por ejemplo. El etanol también consume madera y los gases de su combustión son tan malos como los de un combustible fósil.


BIOCOMBUSTIBLES - Informe Radial


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Argentina se quedará sin petróleo en menos de 10 años


A este ritmo de consumo, según especialistas, la Argentina tiene reservas solamente para 10 años más, y el mundo para 40. Con este escenario se tienen que buscar alternativas.

Hasta hace poco tiempo se calculaba que las reservas petroleras argentinas servirían para otros veinte años, pero el avance de la industria y la mejora de calidad de vida para cierta parte de la sociedad hace que estos pronósticos estén errados. Desde 1998 la producción de petróleo ha descendido en el país. Esto se agudizó a raíz de la demanda externa e interna de derivados (naftas, gasoil). El total de las reservas certificadas de Argentina sólo alcanzarían para satisfacer el consumo total de los Estados Unidos por 90 días y el del mundo por 25 días.

Esta alta en la demanda interna de derivados se debe al alza en la calidad de vida y al aumento del parque automóvil. El patentamiento de vehículos cero kilómetro aumentó un 19%, superando las 36 mil unidades durante el mes de octubre de 2006. Durante el pasado año las importaciones de combustibles se triplicaron, llegando a los 1500 millones de dólares, aunque principalmente fue por necesidad de las centrales eléctricas.

Frente a esta realidad, se comenzaron a dar los primeros pasos para encontrar alternativas a los combustibles no renovables. El año pasado se promulgó la Ley Nacional 26.093, que intenta regular la actividad de biocombustibles en el país. A través de esta normativa se exige que para 2010 las naftas y el gasoil cuenten con por lo menos un 5% de componentes derivados de origen agropecuario.

Actualmente hay varios proyectos de plantas de biodiesel en el interior (Jujuy, Santiago del Estero, Chaco) pero solamente dos fueron anunciados formalmente, a cargo de Repsol-YPF y la aceitera Vicentín. Ambas producirían 300 mil toneladas anuales. A medida que el mercado y la proyección de consumo aumenten, seguramente todas las aceiteras tendrán sus propios proyectos.


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